Los Silfaren son el pueblo antiguo del bosque profundo: los elfos del mundo de la Superficie.
Velocidad 100% · Salud 80%
Altos, esbeltos y silenciosos en sus movimientos, los Silfaren tienen orejas puntiagudas, grandes ojos oscuros adaptados a la penumbra del bosque y largo cabello trenzado. Los antebrazos de un adulto están cubiertos de fórmulas escritas en tinta: un libro de hechizos viviente. Visten en tonos terrosos y prácticos y portan arcos largos, las mejores armas a distancia de la superficie, junto con las pociones, tintas e ingredientes raros de los que depende su magia.
Un combate contra los Silfaren suele terminar antes de empezar: terreno preparado, arqueros ocultos, trampas y guardas. Disparan para herir antes que para matar, y la mayoría de los encuentros pueden zanjarse retirándose, rindiéndose o simplemente preguntando. Lejos de sus bosques y de sus preparativos son mucho menos peligrosos. Un viajero paciente y respetuoso puede ganarse su tutela.
El siguiente pergamino fue hallado en el bosque, su tinta más vieja que los árboles:
«He sobrevivido a las eras como la piedra sobrevive a la lluvia: quedándome quieto mientras el mundo miraba a otra parte. Que los jóvenes alcen sus muros y los olviden; lo que ellos dejan caer, nosotros lo conservamos, línea tras línea, en salas que el bosque ha tragado. Mis inquietos parientes, los cambiantes, jamás supieron estarse quietos tanto tiempo.
El significado no se acuña: se escucha al pasar. El mundo habla, despacio, y los sabios se vuelven lo bastante callados para captarlo; a esa voz la llamamos Vox Maxa. Pero no te fíes de quien jure haberla oído entera: yo no lo he hecho en todos mis años. He dejado caer un reino antes que responder demasiado pronto: mejor cien años de escucha que una sola palabra apresurada.»